ME GUSTARIA ACOGER A UN NIÑO PERO ME PREOCUPA LO MAL QUE LO PUEDA PASAR CUANDO SE VAYA

Es una preocupación que de un modo u otro hemos tenido todos los que acogemos y es cierto que cuando el niño se va lo pasamos mal. Pero la satisfacción de haberle ayudado, de todos los beneficios físicos y psicológicos que se lleva y la posibilidad de darle a entender que seguimos estando disponibles, que puede contar con nosotros, que le seguimos queriendo, y de mantener contacto con él nos compensa en parte ese malestar. También nos compensa  saber que si no le hubiéramos acogido probablemente se habría quedado en Bielorrusia y no hubiera podido disfrutar de nada de lo anterior.

 

Acoger es una decisión libre: No acojas si no estás convencido-a de ello, pero si lo que te preocupa es tu propio sufrimiento, te proponemos que hagas lo siguiente: Pon en un platillo de la balanza el bienestar que tú crees que puedes aportarle al niño y, en el otro, lo mal que lo pasarás cuando se vaya y mira hacia donde se inclina: sólo tú puedes hallar la respuesta.

 

Palabras de una madre a su niño en la despedida: “Adiós mi vida: te llamaré, te escribiré, te mandaré paquetes… ¡Te quiero mucho, mucho, mucho…!”